Hay diferentes factores por los que uno o más hijos pueden quedar a cargo de la tutela de los abuelos. La juventud o falta de medios económicos de los padres, su adicción a drogas o alcohol, el divorcio o incluso la muerte.
Vencer el miedo a los ordenadores para 'no caducarse' y, de paso, conseguir que la brecha digital sea cada vez menor entre generación y generación son los motivos por los que cada día más personas mayores utilizan los ordenadores.
Uno de cada cuatro abuelos españoles cuida de sus nietos, lo que sitúa a nuestro país a la cola de los países europeos, donde uno de cada tres, de media, realizan esta labor. Sin embargo, mientras que los europeos invierten 5 horas, los españoles lo hacen de una forma más intensa, con más de siete horas al día, según un estudio titulado "Doble dependencia: abuelos que cuidan nietos en España", finalista de los Premios Caja Madrid de Investigación Social 2009.
El 21 por ciento de los ancianos que murieron en soledad en sus domicilios en Madrid vivían en situación de aislamiento, es decir, ni ellos ni nadie de su entorno se había puesto en contacto nunca con los servicios sociales.
Celia Acuña y Emilio Fernández, abuelos de Miss Universo, y originarios del municipio pontevedrés de Nigrán, vivieron con nerviosismo y mediante el teléfono, la coronación de su nieta, Stefanía Fernández, como la mujer más hermosa del mundo.
Cuando el divorcio se consuma, es más probable que los padres del cónyuge que ha obtenido la custodia puedan ver a su nieto. En el caso de los padres del cónyuge que no obtiene la custodia, la situación es más difícil, sobre todo si el otro cónyuge decide cambiar su lugar de residencia o si las relaciones entre ambas partes no son buenas.
El papa Benedicto XVI agradeció hoy el apoyo y el interés que ha recibido por su estado de salud y remarcó la importancia de la educación y el papel que desempeña en ésta la familia y en especial los abuelos, que en algunas ocasiones deben ocupar el lugar de los padres.
Los Mossos d'Esquadra han detenido a dos hermanos por amenazar y maltratar con una navaja a sus abuelos, con los que convivían en el mismo domicilio, para conseguir dinero.