Tras el 20 de agosto parece que lo de volar no se ha puesto nada fácil, ni para los pasajeros ni para los pilotos o el personal de vuelo. A partir del fatídico accidente de Spainair, la compañía ha visto cómo decenas de sus vuelos han sido cancelados o retrasados, los usuarios se han alarmado ante otro accidente de Ryanair el pasado lunes, y los pilotos y responsables de vuelo analizan con lupa cada movimiento de sus aviones.