Es una de las bodegas más antiguas de la ciudad, pues se fundó en 1880. Entrar en ella es toda una visita al pasado, ya que está prácticamente como en sus inicios, cuando la frecuentaban los toreros Rafael Guerra y Manolete padre.
Instalado en una señorial mansión, es un museo-tablao de lo más insólito en la ciudad de la plaza de toros más famosa de España. En su planta baja, se exhiben piezas de antigüedades como una colección de relojes del siglo XVIII Y XIX, de armas de la misma época y una espectacular de ánforas griegas del siglo VI antes de Cristo.