Para que la estimulación sexual produzca excitación, es muy importante que aparezca una fase previa de deseo sexual. Cuando ésta no aparece y pierde el apetito sexual no se desea el contacto, por lo que es muy difícil experimentar suficiente estimulación para pasar a las siguientes fases de la respuesta sexual (excitación, meseta, orgasmo y resolución).
Los jóvenes europeos están perdiendo el apetito sexual debido al miedo a no cumplir con las expectativas creadas por los ideales de belleza actuales y a problemas de producción de testosterona, en el caso de los varones.