No creas que es sólo el momento de comprar la primera crema antiarrugas o de comprobar que el cabello comienza a teñirse de blanco. También el de la plenitud profesional. Son los cuarenta y su inevitable crisis existencial.
Seductor y magnético, ya sea como joven mujeriego o maduro multimillonario, Richard Gere, poseedor de las canas por excelencia de Hollywood, llega mañana a los 60 años alejado de la primera plana y volcado en su faceta humanitaria.