La castración química se practicará a los presos condenados por agresiones sexuales a punto de salir de prisión y con riesgo de reincidir. Se aplicará a aquellos presos que se presten a ello voluntariamente porque si no "se tomarán la primera dosis, pero la segunda, cuando ya estén en la calle, ya no se la tomarán", argumenta la titular de Justicia, Montserrat Tura. La Conselleria de Justicia de Cataluña ha creado una herramienta para evaluar el riesgo y decidir quién se somete al tratamiento -que no garantiza al 100 por cien que los violadores no vuelvan a agredir-, que será complementario a la terapia psicológica.