Dos pantallas a los lados de la pasarela eran el centro de todas las miradas. En el interior de una de ellas un hombre, en la otra, una mujer. Ambos de impecable traje de sastre blanco. Los dos nos observan atentamente con mirada desafiante. Al momento comienzan a inundarse poco a poco de agua que les cala. Es una lenta agonía que hace que su mirada busque desesperadamente algo que las salve. El agua baja de nivel, y las pantallas se vuelven oscuras. ¿Cuánto miden y pesan las famosas? Los 100 mejores trucos de belleza
El desfile de Miriam Ponsa se vistió con lágrimas negras. Dolor y sufrimiento que hacía reflejo en las caras de las modelos y también en los dibujos de algunas camisetas. Pantalones abombachados muy altos de cintura y con bolsillos prominentes. Chaleco en blanco sin botones, muy fresco. Guapas, con o sin cirugía Del deporte a las pasarelas