Todos los miembros de la secta religiosa que permanecían desde el pasado mes de noviembre encerrados en una cueva subterránea cerca de Nikolskoye, en la provincia rusa de Penza (centro), a la espera del fin de mundo, salieron esta mañana a la superficie, según informó hoy el jefe de distrito, Vladimir Provotorov, citado por la agencia rusa de noticias RIA Novosti.