Alejandro Sanz puede descansar tranquilo más de un año de lucha judicial contra sus ex empleados Carlos González y Sylvia Helena Alzate, a quienes acusó de extorsionarle, pidiéndole dinero por no airear sus asuntos personales. Y es que los asistentes de Sanz, que trabajaron durante seis años en su casa, decidieron declararse culpables después de llegar a un acuerdo con el fiscal, evitando así llevar el caso a juicio y enfrentarse a una posible pena de cárcel.
Un juez de la localidad madrileña de Coslada ha comenzado pasadas las 12.45 horas de hoy a tomar declaración a los agentes detenidos en el marco de la llamada "operación Bloque" contra una trama de corrupción policial.