La esterilidad o la infertilidad supone para muchas personas una experiencia muy estresante debido a la adaptación al tratamiento a seguir, visitas continuas al centro médico, medicación, intervenciones quirúrgicas, programación de las relaciones sexuales, etc., alterando la vida habitual y afectando a su estado emocional, físico y social. Todo esto puede dar lugar a problemas psicológicos como depresión y ansiedad, acompañados de sentimientos de culpa por no poder tener hijos/as, angustia, tristeza, desesperanza, rabia o envidia hacia parejas que pueden tener hijos/as fácilmente, etc. y pensamientos negativos sobre la imposibilidad de concebir.
De tres a seis días después del parto muchas mujeres pueden presentar sentimientos de tristeza debido a los cambios hormonales, el cansancio, las variaciones en los ritmos del sueño, etc; ese sentimiento normalmente desaparece en varios días y hay que diferenciarlo de la depresión posparto que es un trastorno que generalmente comienza cuatro semanas después del parto y puede durar semanas, meses o incluso años si no recibe el tratamiento adecuado.