Durante el primer año, el bebé crece a un ritmo vertiginoso pero después del primer año, el ritmo disminuye. Esto coincide con un descenso del apetito, es decir, muchos niños dejan de comer a partir de este momento. Podríamos decir, que no necesitan comer tanto.
Durante el primer año, el bebé crece a un ritmo vertiginoso pero después del primer año, el ritmo disminuye. Esto coincide con un descenso del apetito, es decir, muchos niños dejan de comer a partir de este momento. Podríamos decir, que no necesitan comer tanto.
Durante el primer año, el bebé crece a un ritmo vertiginoso pero después del primer año, el ritmo disminuye. Esto coincide con un descenso del apetito, es decir, muchos niños dejan de comer a partir de este momento. Podríamos decir, que no necesitan comer tanto.