En los últimos años, la fémina ha hecho acto de presencia en el mundo empresarial. Y, de la misma forma que el sexo opuesto, ha levantado los cimientos para hacer realidad lo que hasta entonces sólo era una idea brillante. A través de ayudas del Estado y organizaciones de carácter exclusivo para la mujer, ya no existe ninguna excusa. Sólo es cuestión de vocación y arraigo.