Compaginar el trabajo y la vida familiar cada vez es más difícil, hasta el punto de que ambas facetas se hallan cada día más enfrentadas. Como dos caras de una misma moneda, el trabajador debe ocuparse tanto de su vida laboral como de su familia, pero la realidad es que dispone de muy pocas facilidades para practicar dichas tareas con comodidad y estimulación.
Compaginar el trabajo y la vida familiar cada vez es más difícil, hasta el punto de que ambas facetas se hallan cada día más enfrentadas. Como dos caras de una misma moneda, el trabajador debe ocuparse tanto de su vida laboral como de su familia, pero la realidad es que dispone de muy pocas facilidades para practicar dichas tareas con comodidad y estimulación.