Es una caperuza de caucho o de goma con un borde flexible de distintas medidas que actúa como obstáculo mecánico tapando el cuello del útero, impidiendo así la entrada de los espermatozoides. Es necesario acudir al ginecólogo/a para que indique cómo se utiliza y la medida del diafragma que se debe usar, ya que para que el ajuste sea correcto hay que tener en cuenta el tamaño y la posición del cervix, así como el tamaño y forma de la vagina.
Dos científicos argentinos lograron por primera vez fecundar óvulos de mujeres que estaban congelados, sin necesidad de usar espermatozoides, lo que generará nuevas células que pueden ser útiles para diversas enfermedades.
Los espermicidas se clasifican como métodos de barrera química. Existen en el mercado en forma de cremas, geles y óvulos vaginales. Tienen una doble acción, por un lado el ingrediente activo o agente espermicida inmoviliza o mata a los espermatozoides, y por el otro, la emulsión que contiene la sustancia activa forma una barrera que bloquea la apertura del cervix. Los dos agentes espermicidas más habituales en el mercado son el son nonoxinol-9 (es el más ampliamente utilizado) y el octoxinol-9. Deben ser siempre utilizados en combinación con otros métodos anticonceptivos, ya que por si solos tienen muy poca eficacia.
Podríamos decir que el cordón umbilical permite al feto respirar dentro del útero hasta el momento del parto. Es tan esencial durante el embarazo que su marca, el ombligo, es el recuerdo imborrable de nuestra vida intrauterina. Es un tubo largo, aproximadamente mide 50 cm, y grueso, su diámetro mide 2 cm.
Saber respirar contribuye a liberar tensión y crear un estado de relajación adecuado, además la oxigenación mejora el estado de la madre y su bebé tanto durante el embarazo como en el parto.
Es una intervención quirúrgica que se practica en el varón con anestesia local. Consiste en cortar o pinzar los conductos deferentes con el fin de que el semen eyaculado no contenga espermatozoides. La vasectomía no influye ni en la capacidad de eyaculación, ni en la erección, ni en la función hormonal. No produce impotencia ni disminución del deseo sexual. Hasta pasadas varias semanas de la intervención el semen continuará teniendo espermatozoides, por lo que debe utilizarse durante las primeras semanas otro anticonceptivo complementario.
Tras la dilatación y el cuello del útero ya está preparado para la expulsión del bebé, se produce ese momento que tanto has ansiado durante nueves meses. La llegada del tu hijo.
Casi un mes antes del parto tendrás la sensación de endurecimiento de la tripa. Son contracciones, pero no de parto. Aprende a diferenciar las contracciones.
La intervención es relativamente sencilla y rápida, tanto si se trata de una cesárea programada o urgente. Posiblemente durará alrededor de una hora. Lo primero que harán será un análisis de sangre; un electrocardiograma y un pequeño examen por parte del anestesista.
Hasta mediados del siglo XX las mujeres daban a luz en sus hogares sin asistencia médica, práctica que, posteriormente, quedó relegada en favor de la seguridad y que, ahora algunas mujeres han empezado a recuperar con partos en sus casas, donde pueden seguir sus instintos naturales en un espacio de intimidad.