Pep Guardiola, el entrenador del Barcelona, no anda preocupado después de la derrota ante el Rubín Kazán ruso y el barcelonismo respira tranquilo, a pesar de las señales negativas que ha emitido el equipo en los últimos partidos, con una plantilla corta y que se siente exprimida en los primeros meses del año a causa de la acumulación de partidos.