En la adolescencia se dan una serie de cambios que se relacionan entre sí. Cambia nuestro aspecto físico, nuestra forma de pensar, de sentir y de relacionarnos. Cuando un factor varía, puede hacer cambiar al resto, por lo que es muy importante darse cuenta de que nuestro físico no es sólo nuestro físico, sino lo que pensamos de él y sentimos hacia él. Si pensamos que es un físico que nos permite desarrollar bien determinado deporte que nos encanta (por ejemplo, correr), no nos fijaremos en que quizás tengamos las piernas algo más largas que el resto de la gente, pues nos gustará poseer esta cualidad.
La práctica de ejercicio físico y una alimentación equilibrada son factores que modifican hasta un 20% la densidad mineral ósea (DMO) y contribuyen a la prevención de enfermedades como la osteoporosis, raquitismo y osteomalacia (deficiencia de la vitamina D), según concluye el manual Nutrición y salud ósea, presentado hoy en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid (España), y elaborado por más de 20 especialistas.
Un 5 por ciento de los ancianos españoles sufre algún tipo de maltrato y la mitad de ellos lo padece por negligencia de su cuidador, es decir, por fallos u omisión en la provisión de cuidados.
El ejercicio físico intenso aumenta siete veces el riesgo de padecer fibrilación auricular, como se denomina a la arritmia cardíaca, según un estudio del hospital Clínic de Barcelona, que señala que la probabilidad de padecer esta cardiopatía aumenta con las horas de ejercicio físico realizadas.
En España, uno de cada 7 niños sufre algún tipo de maltrato físico. Las alertas llegan, sobre todo, desde los hospitales, centros de salud, colegios y matronas, estas últimas detectan las negligencias por parte de la madre, sobre todo si son muy jóvenes.