Los órganos genitales al igual que el resto del cuerpo, crecen y se desarrollan a lo largo de nuestra vida, produciéndose los mayores cambios desde nuestro nacimiento hasta la pubertad. Su función es básicamente la de darnos placer y facilitar la reproducción.
Durante la relación sexual con penetración el varón eyacula alrededor de 120-600 millones de espermatozoides. Tras la eyaculación en la vagina, los espermatozoides empiezan el camino hacia el óvulo, impulsados por su cola y por las contracciones del útero.
Médicos brasileños han descubierto que las trompas de Falopio abundan en células madre mesenquimales con potencial para convertirse en una amplia variedad de células, reveló un estudio publicado hoy en la revista Journal of Translational Medicine.
Es una intervención quirúrgica que se realiza en la mujer, con anestesia general. Consiste en seccionar o bloquear las trompas de Falopio (con clips, anillas o electrocoagulación), esto impide el recorrido del óvulo por la trompa en dirección al útero y por tanto la fecundación. La mujer, después de la operación, continua con su ciclo hormonal, su menstruación y ovulación. Es permanente e irreversible, aunque en algunos casos la fertilidad puede ser recuperada a través de una nueva intervención quirúrgica complicada y con resultados no siempre positivos. Es por este motivo por el que no debería plantearse en caso de dudas acerca de tener descendencia en un futuro.