En medio del fuerte entusiasmo crítico y expectación popular que ha suscitado la recién inaugurada exposición que la National Gallery dedica a la escultura religiosa española de la Edad de Oro, dos veteranas galerías, una de Londres y otra madrileña, han decidido poner su propia pica en tierra protestante.
Un músico canadiense que no consiguió una indemnización por su guitarra rota -según él- a causa del maltrato de los portaequipajes de United Airlines, se tomó la venganza colgando en internet el vídeo de una canción burlándose de la aerolínea y ha conseguido un éxito arrollador.