Aunque el Sacromonte Granadino ya no es lo que era, y sus innumerables cuevas habitadas anteriormente por gitanos son en la actualidad hoteles y tablaos flamencos, aún quedan tabernas y establecimientos de los de toda la vida, como éste.
Las historias de amor y muerte que imaginó Federico García Lorca en el 'Romancero gitano' adquieren una renovada sonoridad ibérica gracias a la adaptación teatral del director luso António Pires, en la que fusiona fado y flamenco.