Muchos piensan que es una buena manera de obtener un salario más digno, sin embargo, está comprobado que afecta en la salud del individuo más de lo que creemos. Para empezar, trastorna los ritmos biológicos y, para seguir, perturba tanto los horarios laborales como los sociofamiliares. Y es que por mucho que hagamos, los seres humanos no hemos nacido para ser vampiros.
El barómetro, que mide la satisfacción de los empleados en España, señala que un 45 por ciento de los trabajadores españoles está insatisfecho con sus condiciones laborales.
La Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) cree que los salarios se deberían vincular a la productividad y que el viejo concepto 'tanto produces tanto mereces' debe convertirse hoy en una valoración por objetivos cumplidos, reconociendo retributivamente a los que más rinden.