La práctica de ejercicio físico y una alimentación equilibrada son factores que modifican hasta un 20% la densidad mineral ósea (DMO) y contribuyen a la prevención de enfermedades como la osteoporosis, raquitismo y osteomalacia (deficiencia de la vitamina D), según concluye el manual Nutrición y salud ósea, presentado hoy en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid (España), y elaborado por más de 20 especialistas.
La práctica de ejercicio físico y una alimentación equilibrada son factores que modifican hasta un 20% la densidad mineral ósea (DMO) y contribuyen a la prevención de enfermedades como la osteoporosis, raquitismo y osteomalacia (deficiencia de la vitamina D), según concluye el manual Nutrición y salud ósea, presentado hoy en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid (España), y elaborado por más de 20 especialistas.
La práctica de ejercicio físico y una alimentación equilibrada son factores que modifican hasta un 20% la densidad mineral ósea (DMO) y contribuyen a la prevención de enfermedades como la osteoporosis, raquitismo y osteomalacia (deficiencia de la vitamina D), según concluye el manual Nutrición y salud ósea, presentado hoy en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid (España), y elaborado por más de 20 especialistas.