El 1 de octubre de 1966 un grupo de guineanos organizado por el granjero Benito Manie decidió abatir a un grupo de gorilas que se comían los frutos de su plantación y, tras disparar a una hembra, encontraron un bebé agarrado entre sus brazos. Aquel cachorro blanco despertó el interés de sus captores, que lo vendieron cuatro días después a Jordi Sabater Pi, director del Centro de Adaptación y Experimentación Zoológica de Ikunde, una institución que dependía del Zoo de Barcelona para estudiar la fauna de lo que entonces todavía era la Guinea Española. Su nombre en lengua fang era Nfumu Ngi pero todos lo conocimos como Copito de nieve. Copito de Nieve era hasta ahora el único caso conocido de albinismo en gorilas, que no es más que una carencia de melanina, el pigmento responsable del color negro de la piel, el pelo o las plumas de los animales, un fenómeno que aparece con frecuencia en muchas especies, incluida la humana. Este ejemplar único, de pelo blanco, piel rosada y ojos azules, murió de cáncer de piel en 2003. Tenía unos 40 años.
El zoológico de Berlín ha fichado de por vida a Knut, el oso polar más célebre del mundo, a cambio de pagar 430.000 euros al parque de Neumünster, que tenía los derechos de propiedad del plantígrado.