El pasillo ha sido entendido desde siempre, aunque erróneamente, como una simple zona de paso hacia otras estancias. Eternamente olvidados y escasamente valorados, se muestran en demasiadas ocasiones como aquel lugar que nos conduce a alguna parte, sin más pretensiones que las que su propio nombre indica. Es demasiado común no tratar a los pasillos, en cuanto a decoración se refiere, como a cualquiera de las demás estancias.