La sexualidad nos acompaña desde el nacimiento hasta el fin de nuestros días y experimenta variaciones. En la vejez debemos aprender a recibir y aceptar estas variaciones y no tomarlas como una secuela del pasado, sino tratar de aprovecharlas y desarrollarlas de la mejor manera posible buscando nuevas experiencias y sensaciones satisfactorias.
La sexualidad nos acompaña desde el nacimiento hasta el fin de nuestros días y experimenta variaciones. En la vejez debemos aprender a recibir y aceptar estas variaciones y no tomarlas como una secuela del pasado, sino tratar de aprovecharlas y desarrollarlas de la mejor manera posible buscando nuevas experiencias y sensaciones satisfactorias.
La sexualidad nos acompaña desde el nacimiento hasta el fin de nuestros días y experimenta variaciones. En la vejez debemos aprender a recibir y aceptar estas variaciones y no tomarlas como una secuela del pasado, sino tratar de aprovecharlas y desarrollarlas de la mejor manera posible buscando nuevas experiencias y sensaciones satisfactorias.