Muchos piensan que es una buena manera de obtener un salario más digno, sin embargo, está comprobado que afecta en la salud del individuo más de lo que creemos. Para empezar, trastorna los ritmos biológicos y, para seguir, perturba tanto los horarios laborales como los sociofamiliares. Y es que por mucho que hagamos, los seres humanos no hemos nacido para ser vampiros.