Después de una noche sin pegar ojo, o de haber salido de marcha hasta las tantas, te levantas con una cara que te da pánico mirarte al espejo. No tienes fuerzas para nada y la falta de descanso se nota en tu rostro, en tu piel, en tus párpados hinchados y en los ojos enrojecidos. Es necesario poner en marcha la operación «como nueva» en unas horas.