El nuevo perfil del consumidor de drogas, que aparece como un joven "normal" que toma pastillas o cocaína los fines de semana sólo para divertirse, la accesibilidad y bajo precio de estas sustancias y la "baja percepción" del riesgo que ello conlleva ha hecho descender "cada vez a edades más tempranas" el inicio de estos hábitos.