La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado hoy al soldado Josué Estébanez a 26 años de cárcel por la muerte en 2007 del joven antifascista Carlos Palomino en un vagón de Metro de la estación de Legazpi de Madrid, al considerarle autor del asesinato con la agravante de 'discriminación ideológica'.
La Audiencia Provincial de Madrid condenó al asesino de Carlos Palomino, Josué Estébanez de la Hija, a 26 años de prisión al apreciar el agravante de motivos ideológicos.
La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado hoy al soldado Josué Estébanez a 26 años de cárcel por la muerte en 2007 del joven antifascista Carlos Palomino en un vagón de Metro de la estación de Legazpi de Madrid, al considerarle autor del asesinato con la agravante de 'discriminación ideológica'.
El asesino confeso de Carlos Palomino, el ex militar Josué Estébanez de la Hija, mostró este martes su arrepentimiento en la última sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid por la muerte del joven antifascista y aseguró que le mató porque "sintió mucho miedo" al verse acorralado por las personas que entraron en el vagón del metro donde sucedieron los hechos el 11 de noviembre de 2007. "Me siento arrepentido. Yo no quería quitarle la vida a nadie. Me entró mucho miedo y no supe reaccionar", confesó el acusado, quien lamentó que "tenía una vida ya hecha". "No supe cómo reaccionar. Lo siento mucho", añadió Josué, haciendo uso de su derecho a la última palabra en el juicio. Al escuchar esta declaración, la madre de Palomino, Mavi Muñoz, le gritó dentro de la sala de vistas: "Te deseo lo peor de esta vida, Josué". Con la última palabra del acusado, el juicio quedó visto para sentencia. La resolución judicial se conocerá en las próximas semanas. En la sesión de hoy, la defensa de Josué y las acusaciones particulares y populares expusieron sus informes sobre la calificación jurídica de los hechos. Las acusaciones se adhirieron a lo manifestado ayer por la fiscal, quien insistió en que "una imagen vale más que mil palabras" en alusión al vídeo que captó las imágenes del asesinato.
El soldado profesional Josué Estébanez, acusado de asesinar de una puñalada en 2007 al joven antifascista Carlos Palomino, ha declarado hoy que 'se arrepiente' de lo sucedido ya que 'no quería quitar la vida a nadie', pero que le 'entró mucho miedo' y 'no supo reaccionar'.
La Fiscalía ha elevado hoy a 30 años de cárcel la petición de pena para Josué Estébanez por el asesinato en 2007 del joven antifascista Carlos Palomino al aplicarle la agravante de 'odio ideológico' por considerar que le mató porque 'pertenecía a un grupo de ideas contrarias a las suyas'.
Varias fuentes de la Comunidad Madrid y otras ciudades españolas amanecieron este miercoles teñidas de rojo en homenaje a Carlos Palomino, una acción de protesta que coincide con la semana en la que se juzga al asesino confeso del crimen.
Los amigos de Carlos Palomino que presenciaron su asesinato en el metro de Legazpi coincidieron este miercoles en señalar durante su testificación que no le dio tiempo a defenderse al verse sorprendido por el ataque de Josué E. de la H., quien le asestó "sin mediar palabra" una puñalada certera en el pecho que acabó con su vida minutos más tarde. "No le dio tiempo a defenderse. No hubo intercambio de palabras. Su asesino se abalanzó directamente y le apuñaló", relató uno de los testigos protegidos que compareció en la segunda sesión de la vista oral. El joven explicó que Josué, quien se enfrenta a 29 años de cárcel, amenazó a todas las personas que intentaron desarmarle. "Os voy a matar a todos, guarros de mierda", les profirió el acusado desde el interior del convoy, al tiempo que les gritaba 'Seig Heil' con el brazo en alto --saludo hitleriano-. Otro de los testigos directos certificó que el procesado ocultó el arma que portaba tras su espalda, momentos antes de que Palomino, de 16 años, y sus acompañantes entraran en el vagón del metro donde se produjeron los hechos. La preparación del arma es una de las circunstancias por las que la fiscal califica la muerte de Palomino de asesinato y no de homicidio, lo que implica que la petición de pena sea mayor (17 años). "Estaba en una esquina con el cuchillo preparado, oculto detrás de la espalda. Carlos se acercó y le dijo: ¿Y esa sudadera? --de la marca neonazi Three Stroke--. El chico directamente le apuñaló", comentó. "Todo fue muy rápido. Empezamos a decir que llevaba un pincho. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya habían apuñalado a Carlos", lamentó. Una de las chicas que declaró contó que al ver la navaja, intentó "avisar a Carlos". "Cuando le grité cuidado, el otro tenía la navaja en el aire", apuntó.
Varios amigos del joven antifascista Carlos Palomino, que iban con él en el metro cuando fue apuñalado, han asegurado hoy que su agresor, Josué Estébanez, gritó a continuación que 'los iba a matar a todos' y que les llamó 'guarros' y levantó la mano haciendo el saludo fascista.