Tengo un estrés... Estas tres palabras han pasado a formar parte de nuestras vidas y casi ni nos hemos dado cuenta. El agitado ritmo de vida, especialmente en las grandes ciudades, incide en las personas de forma negativa. Comemos mal, nos pasamos el día sentados delante del ordenador, no dormimos lo suficiente, etc. Afortunado aquel que todavía puede sentarse a comer en condiciones- en la mesa de su casa y después tomarse el café mientras se tumba un momento en el sofá.
Tengo un estrés... Estas tres palabras han pasado a formar parte de nuestras vidas y casi ni nos hemos dado cuenta. El agitado ritmo de vida, especialmente en las grandes ciudades, incide en las personas de forma negativa. Comemos mal, nos pasamos el día sentados delante del ordenador, no dormimos lo suficiente, etc. Afortunado aquel que todavía puede sentarse a comer en condiciones- en la mesa de su casa y después tomarse el café mientras se tumba un momento en el sofá.