La personalidad de los niños de dos a tres años se caracteriza por un fuerte egocentrismo. Se sienten el centro del universo porque de hecho, lo han sido para sus padres. Durante estos dos años se han ocupado de su bienestar en todos los sentidos y pocas veces se les ha llevado la contraria. Pero a partir de esta edad comienzan a darse cuenta de que existen otros: más niños en la guardería, un hermanito, o algún vecino. Su reacción ante esta evidencia suele ser negativa.
La personalidad de los niños de dos a tres años se caracteriza por un fuerte egocentrismo. Se sienten el centro del universo porque de hecho, lo han sido para sus padres. Durante estos dos años se han ocupado de su bienestar en todos los sentidos y pocas veces se les ha llevado la contraria. Pero a partir de esta edad comienzan a darse cuenta de que existen otros: más niños en la guardería, un hermanito, o algún vecino. Su reacción ante esta evidencia suele ser negativa.
La personalidad de los niños de dos a tres años se caracteriza por un fuerte egocentrismo. Se sienten el centro del universo porque de hecho, lo han sido para sus padres. Durante estos dos años se han ocupado de su bienestar en todos los sentidos y pocas veces se les ha llevado la contraria. Pero a partir de esta edad comienzan a darse cuenta de que existen otros: más niños en la guardería, un hermanito, o algún vecino. Su reacción ante esta evidencia suele ser negativa.