El estrés no es algo nuevo, sin embargo en los últimos años se ha convertido en una de las mayores causas de baja laboral. Si saturamos la capacidad del cuerpo a adaptarse al ritmo frenético que llevamos, es cuando comenzamos a estresarnos y surgen los problemas colaterales. Y ya no sólo mentales, sino puramente físicos; es decir, contracturas y tensiones musculares, que pueden llegar a convertirse en dolores crónicos si no los tratamos a tiempo.