Los órganos genitales al igual que el resto del cuerpo, crecen y se desarrollan a lo largo de nuestra vida, produciéndose los mayores cambios desde nuestro nacimiento hasta la pubertad. Su función es básicamente la de darnos placer y facilitar la reproducción.
La mayoría de los jóvenes españoles entre 17 y 30 años no consideran importante el problema de la infertilidad en la pareja, según los datos del último estudio realizado por la Fundación Tambre.
Entre el 15 y el 45 por ciento de las mujeres que se someten a un tratamiento de reproducción asistida abandonan en el primer año por ansiedad, según el doctor Julio Herrero, quien ha ideado el primer Atlas Interactivo de Reproducción Asistida.
Cerca del 70 por ciento de los hombres menores de 28 años que recurren a la reproducción asistida para tener un hijo sufre problemas de "mala calidad" del semen que, como factor único o asociado a otros que pueda sufrir su pareja, impide el embarazo.
El estrés y la ansiedad son dos factores que aparecen en el 90% de las parejas que se someten a tratamientos de reproducción asistida y que pueden repercutir de forma negativa en la capacidad de gestación, según el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).
Por primera vez, la esterilidad masculina es el diagnóstico más frecuente entre las parejas españolas que se someten a tratamientos de fecundación in vitro o de inseminación artificial, un 36 por ciento, según los últimos datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).
La directora médica del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), Amparo Ruiz, se ha mostrado partidaria de que la ley de Reproducción Asistida especifique los cincuenta años como la edad máxima de una mujer para quedarse embarazada mediante técnicas reproductivas.