Casi la mitad de las latas de sardinas en aceite de oliva que se comercializan en España no han pasado la prueba a las que han sido sometidas por técnicos de la Organización de Consumidores y Usuarios, ya que o no llevan el pez que deben o porque el aceite no es el que corresponde.
Casi la mitad de las latas de sardinas en aceite de oliva que se comercializan en España no han pasado la prueba a las que han sido sometidas por técnicos de la Organización de Consumidores y Usuarios, ya que o no llevan el pez que deben o porque el aceite no es el que corresponde.