El divorcio se ha convertido en un buen momento para hacer una fiesta, al menos en Estados Unidos, donde cada vez son más los que optan por alguna celebración para dar carpetazo definitivo al amargo trago de la separación conyugal. La tendencia ha dado lugar a una incipiente industria: la de las empresas que organizan fiestas de divorcio. La oferta es de lo más variopinta, desde bacanales en las que el divorciado/a dan rienda suelta a la tensión acumulada al disparar dardos contra la foto de su ex, hasta ceremonias espirituales y celebraciones en las que la pareja concluye, en tono amistoso, la vida matrimonial.
Cada día se producen en España 408 rupturas matrimoniales, lo que representa que hay una cada 3,5 minutos, según los resultados de un estudio del Instituto de Política Familiar (IPF).
Para separar ambientes no son imprescindibles las paredes. Existen diversas maneras de crear ambientes distintos dentro de la misma estancia sin necesidad de recurrir al tradicional tabique que empequeñece el espacio y nos resta amplitud de miras ...
El divorcio supone expectativas frustradas y el fin de un proyecto en común, pero también puede ser encarado como una oportunidad de renovarse y volver a ser feliz.