¿Te habías planteado alguna vez por qué nos vemos tan pálidos durante el invierno? La respuesta más fácil es la falta de sol, pero lo cierto es que la principal razón es la vasoconstricción que provoca el frío y que hace que se contraigan los capilares y que haya una disminución de la irrigación. Como consecuencia, la piel recibe menos nutrientes y oxígeno, por lo que comienzan a acumularse las células muertas.