Cuando era un teenager, como era un mal estudiante se fue a hacer cástings, cosa que a su padre, que era humorista, no le desagradaba del todo. Tuvo suerte y lo cogieron para una 'banda de chicos'. En los años noventa estuvo triunfando con la boyband Take That, vendiendo en Gran Bretaña más discos que los Beatles y conquistando el corazón de las adolescentes.