Tras veranear en San Sebastián, Cádiz y Marbella, la Duquesa de Alba ha aterrizado en la isla de Ibiza donde acabará, como siempre, sus vacaciones de verano. Doña Cayetana disfrutó de un día de playa cambiando a Alfonso Díez por una amiga, y el bañador por el bikini. A finales de semana, la Duquesa llegó a la isla ibicenca donde disfruta de sus últimos días de vacaciones. En la Cala Salada, la playa más cercana a su residencia, la aristócrata disfrutó de un día de playa junto a una amiga, quien no se separó de ella en ningún momento y con la que compartió paseos por la orilla.
Ubicación: Menorca (Islas Baleares). A 10 kilómetros de la antigua Ciudadella, centro histórico y cultural de la isla. Servicios: Una parte del hotel es temático, dedicado a los Picapiedra. Troncomóviles, almuerzos en el Brontoburguer, filetes de brontosaurio, y vajilla especial para los más pequeños, o piscinas y jardines como los de Pedro, Vilma, Pablo y Betty sorprenderán a los pequeños de la casa. Incluso tiene una tienda llamada Yabba Dabba Doo, como el famoso grito de Pedro Picapiedra. Sus restaurantes también ofrecen noches temáticas dedicadas a una tipo de gastronomía en concreto. Tiene siete piscinas exteriores para adultos y 1 piscina infantil, algunas de agua salada y un gimnasio. Actividades: Espectáculos todos los días. Programa de animación con actividades diurnas, deportes y espectáculos nocturnos. Han creado hasta seis clubs por edades, desde seis meses a 13 años. Ofrece espacios para hacer pared de escalada, super jumper y una galería de tiro. También tiene un centro de buceo y un minigolf. Precios: La tarifa en habitación familiar para cuatro personas, ronda los 250 euros, más un suplemento por cada niño de 2 a 12 años. Web: es.solmelia.com/hoteles/espana/menorca/sol-falco/home.htm
Localización: Lloret de Mar (Gerona). La Costa Brava ofrece un sitio al más puro estilo asiático. Lujosos apartamentos donde podrá sumergirse en las piscinas de agua salada y caliente con hamacas acuáticas o comer sobre tarimas flotantes separadas por cortinas de agua en su restaurante Minamo. El interior de las habitaciones es ecléctico, entre minimalista y oriental, con muebles de pan de oro y cáscara de huevo, kimonos para el baño, sábanas de algodón egipcio, carta de almohadas. Lo último en nuevas tecnologías, incluso en los baños. Cada suite tiene una galería de arte oriental con monedas antiguas chinas y cerámicas de la dinastía Han y la más especial de todas es la Suite 163 que cuesta 14.000 euros al día.