Las ventanas podrían catalogarse, de un modo ciertamente metafórico, como los ojos de nuestras viviendas. No sólo permiten que la luz natural invada cada uno de los recovecos de nuestro hogar, sino que nos regalan el aire fresco necesario para que la casa permanezca bien ventilada.
Haga una 'simpática' lámpara colgante con un frasco de vidrio de los que a menudo tenemos en nuestra cocina y colgarla encima de la mesa del comedor de diario.