Ocho de la mañana: ¡arriba! Date prisa en ducharte, arreglarte y dar de desayunar a los pequeños antes de llegar a la oficina... Come bien y cuida los alimentos, te dicen siempre. Pero, ¿cómo?, si sólo tienes una hora para comer y media estás reunida con tus jefes... Llegas a casa por la noche, relax; pero bueno, ¿y si tú te relajas, quién hace la cena y acuesta a los niños?... Estrés, estrés y más estrés. Los hay que defienden que no existe pero son muchas las mujeres de nuestro siglo que lo sufren a diario y que necesitan un día de relajación. ¿Estás entre ellas?
Ocho de la mañana: ¡arriba! Date prisa en ducharte, arreglarte y dar de desayunar a los pequeños antes de llegar a la oficina... Come bien y cuida los alimentos, te dicen siempre. Pero, ¿cómo?, si sólo tienes una hora para comer y media estás reunida con tus jefes... Llegas a casa por la noche, relax; pero bueno, ¿y si tú te relajas, quién hace la cena y acuesta a los niños?... Estrés, estrés y más estrés. Los hay que defienden que no existe pero son muchas las mujeres de nuestro siglo que lo sufren a diario y que necesitan un día de relajación. ¿Estás entre ellas?