Aunque sólo fuera para jugar el amistoso en conmemoración de los 10 años del triunfo de la selección francesa en el mundial, pero volvimos a ver a Zidane.
Se lo merecía, y 1998 fue su año. No ganó la Champions, pero sí el Mundial y el reconocimiento a nivel individual con un premio que no podía ser para otro.
Aunque empezó el Mundial con polémica por su expulsión contra Arabia Saudí en la liguilla, supo rehacerse y convertirse en el mejor con diferencia. Aún así, tiene que mirarse lo de las expulsiones en los grandes eventos...
Porque el Mundial es más suyo que de la Selección. Los dos golazos que marcó contra Brasil en esa final épica le dieron el título a un país que lo necesitaba. Grande Zizou!